Las claves para respirar mejor

Hay una serie de detalles (muchos los hacemos a diario) que si tomamos conciencia de ellos nos servirán para mejorar la capacidad y el funcionamiento de nuestros pulmones.

¿Sabías que la mayoría de nosotros utilizamos tan solo el 30% de nuestra capacidad respiratoria? Eso significa que tu cuerpo, desde el órgano más grande hasta la última célula, está recibiendo menos oxígeno del que podría obtener si respiraras correctamente.

La consecuencia más inmediata es la falta de vitalidad y concentración, el cansancio... Pero a largo plazo, esa oxigenación deficiente provoca que todo tu organismo (estómago, corazón...) funcione a bajo rendimiento, aumentando el riesgo de enfermedades.

EL PASO A PASO DE LA BUENA RESPIRACIÓN.

La respiración ideal es lenta, regular, porque facilita que desciendan las constantes vitales: el ritmo cardiaco, la tensión sanguínea, la tensión muscular... Por tanto, si sueles estar nerviosa y tomas el aire muy rápido, lo primero que debes hacer es esforzarte en respirar más despacio, llevando el aire hasta la parte inferior de los pulmones y no excesivamente profunda para evitar hiperventilar.

AUNQUE LA RESPIRACIÓN ES INCONSCIENTE PODEMOS CONTROLAR CIERTOS ASPECTOS.

Aunque te parezca algo evidente, revisa cómo lo haces y respira conscientemente. Nota cómo inspiras y espiras. Al principio será forzado, pero poco a poco tu respiración será más natural.

  • Toma siempre el aire por la nariz. Es el primer paso para no agarrar grandes bocanadas de aire.
  • ¿Te cuesta o notas la nariz tapada? Haz este ejercicio: inhala y exhala por la nariz y cuando notes que se acaba la exhalación, tápatela con los dedos. Luego, aguanta hasta sentir la necesidad de respirar de nuevo y suelta por la nariz mientras el abdomen se contrae. Hazlo varias veces al día hasta que respires por la nariz de forma natural.
  • Nota cómo se infla el abdomen: es la señal de que estás usando el diafragma al respirar. Este músculo entre el tórax y el abdomen debe contraerse cuando tomas aire. Al hacerlo, presiona el vientre dejando que entre aire hasta el fondo de los pulmones. Para comprobar si lo estás haciendo bien, coloca tu mano en el abdomen con el dedo meñique por encima del ombligo. Al inspirar, debes sentir cómo se infla el vientre. La respiración diafragmática es la más completa.

LOS NUTRIENTES QUE LOS PROTEGEN.

Asegúrate la dosis correcta de estas vitaminas y minerales tan protectores.

  • Vitamina A (o betacarotenos). Resulta fundamental para el cuidado y regeneración de las mucosas. Los vegetales anaranjados y amarillos y el brócoli son buena fuente.
  • Vitamina E. Su carencia está relacionada con el empeoramiento de las enfermedades pulmonares. Se halla en frutos secos, aguacate, aceite de oliva y germen de trigo.
  • Selenio. Tiene acción desintoxicante, por lo que ayuda a limpiar tus pulmones de tóxicos. Lo encuentras en las cebollas, las nueces, el pescado o la levadura de cerveza.
  • Vitamina C. Es antioxidante y estimula las defensas, por lo que te protege de enfermedades pulmonares. Cítricos, kiwis, perejil, tomates... la aportan.
  • Zinc. Se considera imprescindible para que la vitamina A se active. La levadura de cerveza, las legumbres, el marisco, el pescado y los cereales integrales son ricos en este mineral.
  • Omega 3. Tiene propiedades antiinflamatorias que resultan muy beneficiosas para los pulmones. Abunda en el pescado azul, los frutos secos y las semillas de lino.

Cuida tus pulmones y la forma en que respiras y tendrás una mejor salud.

 

 

https://www.sabervivirtv.com/neumologia/claves-respirar-proteger-pulmones_560/8

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